domingo, 27 de marzo de 2011

Quién?

Salí a la noche. Una vez más, sola. Ya llega un punto donde la ciudad se vuelve parte de una, donde los lugares que recorrí tantas veces los siento como una parte tan mía como mi codo o las yemas de mis dedos. No se siente la caminata, ni aún subida a los tacos altísimos que mi ego me pidió para esta noche. El piso se desliza por debajo, y pasan los metros uno a uno. La gente amuchándose, pegándose unos a otros, riendo la borrachera, metiéndose en los bares o saliendo de ellos. Una librería, y otra, y otra más. Hojeando lo que no voy a poder comprarme, haciendo que miro un libro mientras realmente estoy mirando gente. No los entiendo, casi nunca entiendo. Bueno, claro, yo también soy gente. Sí. Eso implica que a veces no me entiendo a mí misma. ¿Y? Vuelta a la calle, al contraste entre los que ríen y los que duermen en el duro pavimento. Una librería más. Alguien dijo mi nombre. ¿Alguien dijo mi nombre? Mi mente procesa rápidamente las posibilidades. Puede haber otra chica que se llame igual, después de todo, no es tan original. Puede que me conozcan. ¿Personal o virtualmente?. Mi nombre se repite en una boca desconocida. No lo gastes más por favor! Mejor me doy vuelta y miro. Mala cosa, no reconozco la cara. Me equivoqué... no es la primera vez ni va a ser la última. No, claro, me equivoqué al no reconocer la cara, porque la cosa es conmigo. Dejá mi brazo, no te dí permiso para tocarme. Mi mano corrió la mano casi en automático.

- Eva!

- Hasta donde me acuerdo...

- Qué hacés por acá?

Miro libros, tarado, qué otra cosa voy a estar haciendo en una librería... - Nada, pierdo tiempo...

- Y tus cosas, tanto tiempo?

Quién demonios sos? quién sos? Quién? Qui........ Ojos claros... barba de un par de días... rulos... estatura mediana... flaco... quién sos???? Poné cara de póker... ya...

- Bien, todo bien... vos?

- Excelente, a la banda le está yendo bárbaro, grabamos disco y este año tocamos en Rosario, Córdoba...

- Ah... (Pero quién mierda sos???? Llegado a este punto me resigno a no poder hacer la conexión entre mis neuronas que me permita acceder a ese recoveco de mi memoria. Y ya que estamos, le largo mi mejor sonrisa y entro en plan chamuyo. Como si me costara mucho eso...)

Estar en una librería con alguien a quien le gusta leer tanto como a una es maravilloso. Fuimos revoloteando entre libros usados, leyéndonos mutuamente párrafos salpicados entre autores ilustres e ilustres desconocidos. Mirando ilustraciones y grabados de libros viejos. De ahí a una sesión de jazz, que quedaba en un rincón desconocido de la ciudad. El piso dejó de deslizarse bajo mis pies y empecé a caminarlo desde cero, con la atención de lo desconocido. (Quién sos??? por favor, nombre, venime YA a la mente!) Crucé los dedos antes de meterme en la sesión... experimental no, experimental no... ufff. Standard. Excelente. Meloso, pero excelente. Qué hace su mano tomándome de la mano? Qué hacen sus manos abrigano mi manito derecha como si estuviera en pleno Agosto? Estamos en verano!!! Ah bueno... por ahí viene la cosa... quiero retruco! Apoyé mi cabeza contra su hombro. Me dediqué a escuchar. Pero no a la banda, nah, para qué... escuchaba su respiración cerca mío, suavemente. Agucé el oído para escuchar el pulso de su sangre, para escuchar su piel, para escuchar como de a poco las manos se le humedecían alrededor de mi diestra... dale, cantame el vale cuatro... dale dale dale dale dale... separó una de sus manos y me acomodó un mechón detrás de la oreja. No, nene, no alcanza... jugate! Aparté mi cabeza, frustrada. De nuevo a jugar a mirarnos, a esquivar miradas, a rozar las rodillas, a rozar con la mano mi hombro, quién sos??? aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh por qué me sos tan familiar, por qué no me resulta extraña la temperatura de tu piel, por qué???? quién sos?

Hora de salir de nuevo a la noche.

- Te compaño hasta tu casa.

- Qué? Estás loco? quién te acompaña después a la tuya???

- Jajajaja Eva, dejame ser un caballero. Te acompaño a tu casa. - Y si no quiero un caballero? Y si esta noche no quiero caballerosidad, sino una boca, una espalda que arañar, un cuerpo que sentir mío aunque sea un juego, aunque sea un rato?

"- Y después cómo te volvés a la tuya...? En serio te pregunto..."

- No estoy lejos. - Quién vivía cerca de casa? Quién...? O se habrá mudado hace poco? O qué?

Colectivo. Siempre es interesante viajar en el 59 de noche. La gente le pone ganas, hacen bromas entre los pasajeros, los chicos tratan de encontrarse con las chicas antes del boliche, las chicas no saben cómo tenerse en pie en sus tacos, todo respira histeria... y siempre alguien da la nota de color. Y nosotros ahí estábamos casi ajenos a eso, con sus rulos en mi hombro y su boquita diciéndome que lo estaba pasando muy bien. Yo estaba del otro lado del vidrio, mirándome mirarlo. Llegamos a la parada. Y después, frente a casa.

Frente a la puerta me mira de reojo como nene travieso.

- No sabés quién soy, no?

- No tengo idea... le dije resignada a la flojera de mis neuronas.

- No te preocupes. No podés saberlo. Adiviné tu nombre, bah, hice una apuesta conmigo mismo... porque me hiciste acordar a la madre de Demian. Y creo que esta vez, salió muy bien. Nos vamos a volver a ver...?

Mierda. Claro, naba! cómo te ibas a acordar quién era! Ok, a quién se parece? No, cerebro, basta. Tenés que contestarle algo.

- Puede ser. ¿Cómo te llamás?

- Si te lo digo... no te vas a reir?

- No me río. Aunque no te prometo nada si te llamás, por ejemplo, Hermenegildo...

- Soy Adán. Un gusto...

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